PADRES Y MADRES DE HOY: Los chéveres sin autoridad

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PADRES Y MADRES DE HOY: Los chéveres sin autoridad

Parece que nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro. Así somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres a quienes  los hijos regañan; los últimos que le tuvimos miedo a los padres y los primeros que le tememos a nuestros hijos; los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos. Y lo que es peor, los últimos  que respetamos a nuestros padres y los primeros que aceptamos que nuestros hijos nos irrespeten. En la medida que la permisividad reemplazó al autoritarismo, las relaciones familiares han cambiado en forma radical para bien y para mal. En efecto, antes se consideraban buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y les trataban con el debido respeto. Así mismo, los buenos hijos eran aquellos niños formales que amaban a sus padres.

Pero… en la medida en que las fronteras jerárquicas entre adultos y niños se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos les tenga cariño, aunque poco los respeten. Y son los hijos que ahora esperan respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, su forma de actuar; y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin.

Como quien dice, los roles se invirtieron y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos y no a la inversa. Esto explica el esfuerzo que hacen hoy tantos papás y mamas para ser los mejores amigos y parecerles cheveres a sus hijos.

Se ha dicho que los extremos se tocan, y si el AUTORITARISMO del pasado LLENO A LOS HIJOS DE TEMOR HACIA SUS PADRES, LA DEBILIDAD DEL PRESENTE LOS LLENA DE MIEDO Y MENOSPRECIO AL VERNOS TAN DÉBILES Y PERDIDOS COMO ELLOS.

Los hijos necesitan percibir que durante la niñez estamos a la cabeza de sus vidas, mientras sean menores como lideres capaces de sujetarlos cuando se puedan contener y de guiarlos mientras no saben para donde van. Sólo LA ACTITUD FIRME Y RESPETUOSA les permitirá confiar en nuestra idoneidad para gobernar sus vidas, mientras van creciendo porque vamos adelante liderándolos  y no atrás cargándolos y rendidos a su voluntad.

Es así como evitaremos que las nuevas generaciones SE AHOGUEN EN EL DESCONTROL Y HASTÍO en el que se esta HUNDIENDO UNA SOCIEDAD que parece ir a LA DERIVA, SIN PARÁMETROS, NI DESTINO.

By | 2017-03-24T14:56:02+00:00 marzo 24th, 2017|Hablemos de todo, Psicología|0 Comments

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